
Durante meses me convertí en su pareja, nos veíamos diario y el día que se llegaba a romper la rutina del trabajo y la escuela, nos fugabamos y dejábamos de lado lo demás, ibamos juntos a comer y era como si supiese de siempre lo que me gustaba, lo que comía y como lo hacía; no saliamos sin el otro aunque fuera por detalles o a un simple oxxo, pero nos respetabamos aquellos fines de semana donde no lo extrañé y procuraba no marcarle para no causarle problemas con ella... y es que no lo extrañaba porque sé que él estaba conmigo, todo el tiempo en mi cabeza y en mis labios que fue lo único que probó con frecuencia de tada mi piel... sin contar el secreto que llevo en el pezón...y él llenándome el celular de mensajes, recordándome y no queriéndome dar el lugar que ella tenía, porque ese lugar no era para mi, para mi es uno mejor, uno donde él me quería y podía ser él mismo, donde podíamos reirnos de lo que nos pasaba, donde platicabamos de lo que nos molestaba sin enojarnos, es que sencillamente no recuerdo una pelea...y recuerdo cuando me comía a besos a mitad de la calle, o me tomaba de la mano para de repente jugar y aventarme a un charco, porque esas tardes de lluvia... eran nuestras!! No necesitabamos saber qué éramos, jamás existió esa duda, Sólo éramos dos personas que se amaban, pero que se lo dijeron al final de todo... al final de todo lo que había pasado, porque el "te amo" fue la despedida más fuerte que pude haber pasado, pero la que yo elegí para los dos.... la que me duele que hoy no nos hablemos... la que jugamos a negar....