A estas alturas debería dejar de amarte, debería dejar de encapricharme y de envolverme en tu cabello tan delgado... tan rubio... tan escaso... Debería poder salir de tus ojos, pero son tan pequeños que no me dejan y me aprietan y me hunden y me asfixian y me dejan ciega, me vuelvo a sumergir en ellos, perdida en tanto negro que hay en ellos... no hay luz... me dejan viendo negro lo que ya es negro, como tu silencio, tu córnea y el fondo de mi centro que sigue negro de la ausencia de ti...
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